martes, 30 de julio de 2019

Donde ni las crabas quieren subir

27 y 28 de Julio de 2019

Agullas del Sen

Hacía ya bastante tiempo que tenía las cuerdas en casa criando polvo, así que no liamos la manta a la cabeza con Juan y Pablo y el sábado a media tarde nos pusimos rumbo al Bal de Chistau para “pasearnos” el domingo por las Agujas del Sen.
Alcanzando la cima de una de las agujas
Sin apenas reseñas de qué nos íbamos a encontrar, cogimos un viejo artículo de la revista Desnivel que hablaba de esta actividad y nos tiramos al monte sin dudarlo.
La senda de subida es cómoda a pesar de ir cargados como mulas
Dejamos el coche en Engrotá, junto al dique antierosión, justo donde comienza la senda de ascenso al Ibón del Sen. La tarde estaba nublada y de vez en cuando chispeaba, así que sin entretenernos mucho emprendimos la marcha para llegar cuanto antes arriba, montar las tiendas y cenar. En poco más de 1h estábamos junto al Ibón del Sen, encontramos un “buen” sitio para poner las tiendas junto a un edificio en ruinas (supongo que será de la época de las obras del dique del ibón) y con el campamento montado cenamos viendo ponerse el sol al fondo del valle. Bien cenados nos fuimos a dormir, lo que nos dejó el viento, ya que estuvo toda la noche zumbando con ganas, marcando el reloj dentro de la tienda 8ºC, ¡¡Qué fresco!!
Ya casi llegamos
Campamento base montado

Bonitas vistas para cenar
A las 7 de la mañana nos ponemos en pie, desayunamos, dejamos algo recogido el campamento y tiramos para arriba con lo justo y necesario para afrontar la cresta. Para empezar el día nos pegamos un buen calentón subiendo al collado de Barbarisa, aunque no vino nada mal que hacía fraesco.
Llegados al collado, nos vestimos de guerreros, nos ponemos el arnés y el casco y no dejamos muy fuera de mano el resto de material, por lo que pudiera pasar.
Ibón del Sen con parte de las agujas que recorreremos al fondo

En plenas rampas al collado de Barbarisa
En principio la cresta es muy sencilla, y rápidamente llegamos a una chimenea herbosa de III que nos deja en otro sencillo tramo de cresta que nos lleva un muro de II grado que superamos trazando una especie de S sobre él.
Pablo y Juan en plena chimenea 

Progresando por la chimenea herbosa

Tras un breve tramo sencillo la cresta se afila y pone delicada, teniendo que superar grandes bloques de piedra, algunos en precario equilibrio, que hacen pensar los pasos más de la cuenta alternando pasos de II y III hasta alcanzar la primera cima del día, la Pica Sierra de 2884m, tras contemplar desde allí los ibones del Sen, Barbarisa, Ibones Chelaus y parte de Lenés, iniciamos un delicado descenso hacia una pronunciada brecha por un terreno de roca bastante mediocre.
Ibones de Barbarisa 

Ibón del Sen con Bal de Chistau de fondo


Llegados a la brecha, alcanzamos el punto “más complicado” de la jornada, debiendo superar una trepada de unos 40m de IV máximo. Sacamos cuerdas, friends, y fisureros y Pablo se ofrece voluntario para abrirnos camino, trazando una sencilla, pero no regalada escalada con un buen patio hacia el Ibón del Sen hasta una cómoda repisa muy cerca de la cima dónde monta la reunión y nos asegura en la subida. Superado este escollo avanzamos unos metros y alcanzamos el Pico Sen, de 2856m, en el cual hacemos una foto de cordada.

Pablo asoma desde la reunión

Foto de equipo
Sin perder mucho tiempo comenzamos el descenso por grandes bloques para ir en busca de otra nueva brecha por terreno algo descompuesto, tras la cual afrontamos una entretenida trepada de III hasta la primera de las agujas del Sen (Este) de 2784m.
Progresando la arista con Ibon Chelau y Lenés a nuestra derecha 

Subiendo a una de las Agullas
Seguimos la marcha por sencillo terreno que no supera el II+, subiendo y bajando por agujas y con tendencia a ir más por la vertiente de los ibones Chelaus que del Sen, tras alcanzar una nueva aguja en la que nos toca hacer un pequeño descenso a una cornisa dónde debemos montar un rápel de unos 25m, y en la base de este realizar un destrepe entretenido.
Aquí cada uno se refugia del calor como puede 

Llegando a la repisa, dónde montaremos el rápel
Llegados a una nueva brecha vemos que vamos un poco justos de hora, por lo que abandonamos la cresta rodeándola por la vertiente contraria al Ibón del Sen, hasta alcanzar la Collada del Sen, dónde emprendemos un rápido descenso a buscar las tiendas y el resto de material que habíamos dejado por la mañana y poner rumbo al coche de nuevo.
Vistazo atrás para ver la pared rapelada
Sobre las 17:30 llegamos a Chistén con un hambre voraz, que saciamos con un bocadillo y unas cervezas que nos saben a gloria en Casa Alvira, poniendo la guinda a una actividad preciosa, y quizás de las menos frecuentadas en todo el Pirineo.
Ruta

1 comentario:

  1. Original actividad, no habrá colas este agosto por allá para repetir el recorrido..
    Reconozco que yo tampoco lo he realizado, más allá de los tresmiles...

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